martes, 12 de enero de 2010

2009 en el cine


Años vienen, años se van y siempre quedan recuerdos, malos o buenos.
He aquí un breve recuento de lo mjeor y lo peor que vi el 2009, tal como se explica en la introducción, no está todo. Lástima.

Star Trek (J. J. Abrams). El cine hollywoodense y las retcons pueden ser inteligentes. La película del año.

El Luchador (The Wrestler, Darren Aronofsky). Después de la soberana mamada que fue The Fountain, Aronofsky se reivindica con LA película gringa sobre lucha libre. Grandes actuaciones + gran guión + gran dirección = nuevo clásico.

Reli…qué? (sic) (Religulous, Larry Charles). Dios no existe. Por lo menos el dios asesino, sexista, racista y antinatural de los judeocristianos. Extraño estreno, dado lo ignorante de nuestro país (o a lo mejor por eso dio el semanazo).

G. I. Joe: El origen de cobra (G. I. Joe: The Rise of Cobra, Stephen Sommers). Antes de que los comunistas me linchen: G. I. Joe no es una película patriotera proyanqui, simplemente es un churro divertidísimo con unos efectos más impactantes que los de Avatar. He dicho.

Arrástrame al infierno (Drag Me to Hell, Sam Raimi). Deberían nombrar a Raimi director general de Hollywood, el mundo se convertiría en un lugar mejor.

Para continuar pícale aquí.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El eterno debate.


Toca el turno al eterno debate sobre cuál editorial es mejor: Marvel o DC. En este caso, unas breves semblanzas entrecruzadas sobre los jefazos de ambas editoriales. Por alguna razón ignota este es uno de los textos que más me han gustado. Como que logré ser bastante objetivo y no dejé que mis gustos interfirieran, además de que fue un placer escribirlo.
Con este texto termino por republicar (o publicar según sea el caso) todo el material que escribí para la fallecida revista comicñera. En retrospectiva la experiencia fue buena dado que pude observar un poco de cómo se trabaja editorialmente, aunque esas observaciones no hayan sido hechas sobre un trabajo competente. Es una lástima que el trabajo de varios colegas se tire a la basura por la torpeza de quienes "editaban" la revista, y más cuando justamente era ese trabajo el que mantenía a flote a la revista (y permitía a los "editores" cobrar un sueldo, derecho del que los colaboradores no gozabamos*).
Lo que más disfruté al escribir ahí fue conocer a gente interesada en los cómics que además tuviera algo que decir de ellos. Creo que eso es lo más importante de tener una afición: tratar de difundir el amor que se le tiene. Pero tampoco seré condescendiente, mientras que había personas que escribían de manera soberbia, también había quien necesitaba unas clases de redacción, o quien no tenía nada que decir (y sus textos eran aburridos, por no decir algo peor). Ahí justamente es donde entra el trabajo del editor, en saber seleccionar que material puede engrandecer la revista y cual es simplemente digno de un blog.
Ignoro en cual de ambas categorías entra mi trabajo, pero que quede claro que en cada texto procuro decir algo que no se haya dicho sobre el tema en cuestión (o por lo menos que no se haya dicho muchas veces ¡Ja!), si lo logro o no, por favor háganmelo saber.

*No hay bronca, todo era de común acuerdo. Por lo menos en ese aspecto no hubo abuso.

Dan “Distinguido Colega” Didio vs. Joe “Maravilloso” Quesada.

O lo que es lo mismo: DC contra Marvel, porque en sus respectivas compañías, cada uno de ellos es el mandamás, el que dice qué se publica, cómo y cuándo, además de que juntos (pero no de manera consensuada) han llevado a la industria del cómic a un renacimiento que cada vez se antoja más prometedor.
Didio el inexpugnable.
Proveniente de la industria televisiva, Dan Didio se incorporó a las filas de DC Comics en enero de 2002 como vicepresidente editorial, dispuesto a arrebatarle la supremacía que en aquel entonces gozaba Marvel. Su plan fue simple: rodearse de los mejores creadores, acaparando a algunos con jugosos contratos de exclusividad, para tratar de convertir de nuevo al universo de superhéroes de esa compañía en un lugar emocionante, en donde lo inesperado fuera el pan de cada día. Aunque esto último puede ponerse en duda, lo cierto es que la polémica que han generado las historias bajo su mandato se han traducido en ventas, sin que esto desmerezca la calidad de algunas de ellas.
Él planeó Infinite Crisis, concibió 52, regresó al estrellato a los Teen Titans y a los Outsiders, permitió el triunfal regreso de Hal Jordan, nos impactó con Identity Crisis y volvió loco a Grant Morrison (en un sentido literal, o por lo menos eso es lo que demuestran los últimos cómics del genio escocés). Mandó matar a Blue Beetle, a Spoiler y a Bart Allen, razones por las que se cree que él tiene más injerencia en las historias de DC que los mismos escritores, además de otorgarle un aura de sanguinario y matarife que al parecer va a ser más grande si los rumores que circulan respecto a la muerte de un ícono de la compañía en Final Crisis resultan ser ciertos.
Y en el colmo del paroxismo, causó la ira de todos los fans al explicar, mediante una lógica digna de la serie televisiva de Batman de los 60, los teasers de la serie Countdown, además de aceptar, en una conferencia en la última ComiCon de San Diego, que todo lo respondido podía ser cierto o no, convirtiendo a lo mencionado en dicha conferencia, en información inútil.
Lo único seguro es que mientras siga al mando de DC, esta editorial seguirá dando de que hablar, con decisiones controversiales, extralimitación de los personajes y un sentido de la aventura como no se había vivido desde los años 80, además de crear un ambiente de competencia que sin duda alguna redundará en más y mejores historias.
Quesada el temerario.
A fines de los años 90, Marvel Comics era un desastre tal que la bancarrota en que cayó estuvo a punto de hacer que sus personajes fueran adquiridos por otras compañías, aunque lo cierto es que fue la baja calidad de sus historietas –aunada a una sobreexplotación del mercado- la que la llevó a estar en esa situación. En un movimiento sin precedentes, Marvel decidió crear un subsello –Marvel Knights- dirigido por unos tales Jimmy Palmiotti y Joe Quesada. El éxito fue tal –y todo gracias a que ambos se preocuparon por la calidad de sus productos- que Quesada fue ascendido a Editor en jefe, puesto que ocupa hasta el día de hoy con un éxito, tanto editorial como económico, cada vez mayor.
Él participó en la concepción del universo Ultimate, permitió House of M, alentó Civil War, solicitó la creación de Runaways y dio el banderazo a la más reciente invasión skrull, todo ello apoyado en un grupo creativo que admite trabajar de manera libre, cuya únicas ordenes editoriales son no limitarse y hacer que el personaje haga lo que nunca haya hecho antes.
Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas, decisiones como la de prohibir que los personajes fumen en los cómics o su ya mítica frase de “Dead is dead” (los muertos están muertos, refiriéndose a que bajo su mandato no habría muertes sin sentido que después de un rato regresaran sin provocar cambio alguno) –que en algunos casos se ha respetado y en otros no- han provocado reacciones negativas en los fans, además de menguar la confianza que tienen en él. También su abuso de que tal o cual nueva aventura va cambiar al Universo Marvel se toma siempre con un grano de sal pues es conocido su colmillo para provocar el delirio imaginario de los lectores a fin de impulsar las ventas de sus cómics.
Tal palo, tal cómic.
Podría pensarse que con caracteres tan diferentes el destino ambas compañías iría por rumbos diferentes pero no es así: en ambos casos se están escribiendo las mejores historias de los últimos 20 años para cada universo, creando nuevos personajes exitosos –situación que tenía como 20 años sin suceder-, aumentando la emoción de los lectores -lo que se traduce en ventas y mejora del mercado-, y sobre todo, ambos editores tienen en mente que la forma de lograr lo anterior es centrándose en la calidad del producto, tanto a nivel de escritores como de dibujantes.
Ambos también están de acuerdo en que ésta calidad es la que va a permitir que la industria del cómic salga del bache en el que cayó a principios de siglo, permitiendo que la continuidad del cómic como forma de arte perdure por más tiempo.
Hermanos incómodos.
Pero las diferencias también saltan a la vista. A Didio se le reconoce como un director planeador, que desde hace años sembró la actualidad del universo DC y que ya tiene organizado todo para el futuro inmediato y lo que sigue. Por el contrario, Quesada es un hombre de respuestas rápidas, atento a los vaivenes del gusto comiquero para complacerlo editorialmente (aunque a últimas fechas parece que se está adidiozando).
Didio gusta de mandar personajes directo al estrellato mediante su muerte o cosas peores –caso Sue Dibny- mientras que Quesada gusta de entregárselos a escritores novedosos y artitas superestrellas a fin de reapuntalarlos en nuestro gusto –caso Moon Knight-.
Joe Quesadilla (como lo llaman cariñosamente sus colaboradores) ha también confiado en talento fresco y nuevo para manejar su universo, convirtiendo a Brian Bendis, David Finch o Brian K. Vaughan en ídolos de la fanchiquillada. Por el contrario, Dan Didio se ha apoyado casi en su totalidad en Mark Waid, Jeph Loeb o Grant Morrison –autores supercomprobadísimos- para asegurarse el éxito y la adoración del respetable.
Un futuro prometedor.
Las dos grandes compañías del cómic estadounidense no podrían estar en mejores manos. Con editores así de comprometidos en volver cada vez mejor a su respectivo universo tenemos aseguradas las risas, lágrimas, sorpresas, desencantos, frustraciones, golpes de adrenalina, sustos, enamoramientos, despertares, y un sin fin de emociones que sólo los cómics nos pueden dar. Esperemos que la competencia siga su curso, pues aparte de las pedradas, lo que estos dos personajes nos dan son el material del que están hechos los sueños… y los cómics.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Ineditum


Lo que leerán a continuación es una muestra de lo que no debe hacerse cuando uno quiere escribir un artículo. O más bien, lo que no debe hacerse cuando se cuenta con poco espacio.
Este listado pretende ser una explicación a los temas culturales que Warren Ellis manejó a lo largo de los números de Planetary, su obra cumbre, pero al tener un espacio tan constreñido, aunado al hecho de que no investigué lo suficiente, resultó en un texto mediocre, válido únicamente como guión para uno más extenso y mejor elaborado (... algún día).
En retrospectiva, agradezco profundamente que no se haya publicado, la verguenza que me habría supuesto ese hecho no me dejaría dormir.

DESENTRAÑANDO EL UNIVERSO DE PLANETARY.

En lo que se publica el tan esperado epílogo de una de las sagas más importantes de los cómics en este siglo, les traemos una pequeña síntesis de las múltiples referencias culturales que aparecieron a lo largo de los 26 números publicados. Bien sabemos que Warren Ellis está loco y todas sus obras son un maremagnum de homenajes, menciones, citas y referencias culturales que van desde lo más erudito hasta lo más pop, así que comencemos este viaje por un extraño mundo que desea permanecer así.

# 0: La referencia es más que obvia: Hulk. Ellis escribe un relato realista de que sucedería con un humano mutado en extremo. No apto para soñadores.
# 1: Presentando la historia, Ellis nos hace recordar a los héroes de las novelas pulp de los años 30: Doc Savage, Tarzán, Fu Manchu, The spider , entre otros. Cabe mencionar que estos personajes fueron la mayor influencia que los creadores de cómics tuvieron en la época dorada.
# 2: Godzilla y todo el panteón de monstruos gigantes nipones aparecen en este número. Lo mejor es ver el cadáver putrefacto de Mothra y el esqueleto de King Ghidorah, además del vuelo de Rodan, como indicando que en algún lugar del mundo todavía sobreviven dichas criaturas (por lo menos en Japón así es).
# 3: Como buen fan del cine oriental, Ellis homenajea al famosísimo género de las matanzas heroicas, en donde los balazos y la sangre a raudales están a la orden del día. El profeta de este cine es nada más y nada menos que John Woo, creador de clásicos del cine violento como The Killer o Hardboiled, estupendamente representadas en este número.
# 4: ¿Un héroe transdimensional que se intercambia por una persona común y corriente cuando no es requerido? Me recuerda a Thor o a Shazam, con la diferencia de que este personaje será sujeto de investigación, tal y como pasaría en el mundo real.
# 5: De nuevo las novelas pulp, con la salvedad de que aquí la referencia es directa al incluirse algunas páginas escritas en prosa, justo a la vieja usanza.
# 6: Aquí comienza la conspiración. Mucho se ha discutido sobre por qué los villanos de la historia son una versión retorcida de los Cuatro Fantásticos. La respuesta más satisfactoria es que es comentraio sobre cómo los superhéroes de Marvel han impedido la evolución de ese género en los cómics. Fue tan genial su creación que todos los autores posteriores están a la sombra de lo realizado por Lee y Kirby, así que, en cierta manera, los FF son los culpables de que actualmente estemos sumidos en un estancamiento creativo.
# 7: Ellis analiza la línea de cómics Vertigo, comentando sobre su aparición, desarrollo y posterior éxito. Al final se burla de lo bajo que ha caído en cuestiones editoriales en su afán de ofrecer productos “maduros”, confundiendo este término con violencia gratuita.
# 8: ¡La época de oro del cine de ciencia ficción gringo! Insectos gigantes, platillos voladores, robots buena y mala onda. Con el título de este número, Ellis nos recuerda que, efectivamente, hubo en tiempo en que la Tierra giraba más lentamente.
# 9: “Si creo que existe entonces se vuelve real” es la frase que justifica el pensamiento conspiratorio, corriente que en el siglo XX servía para explicar desde el asesinato de Kennedy hasta el enterramiento in vivo de Joaquín Pardavé. Ellis explica como funciona una conspiración pop.
# 10: Aparece el universo DC, aunque sea sólo para ser destrozado por el universo Marvel, metafórica y gráficamente. El escritor expone sus razones de cómo la Casa de las Ideas destronó a su Distinguida Competencia, deconstruyendo la imagen clásica del superhéroe, dándole un toque más realista.
# 11: Homenaje doble: James Bond y el Nick Fury de Jim Steranko, o lo que es lo mismo, espías y agentes secretos en todo su apogeo. Bond… papel Bond.
# 12: Este número es un interludio donde se explican cuestiones referentes a la historia central, hay referencias pero se expanden en números posteriores por lo que las mencionaremos al llegar a ellos.
# 13: Ellis homenajea a la novela romántica, en su vertiente neogótica, al mismo tiempo que a la época victoriana. Personajes como el monstruo de Frankenstein y Drácula son expuestos como robots, lo que nos habla de su estancamiento, mientras que Sherlock Holmes sigue siendo una mente maestra. H. G. Wells hace una aparición.
# 14: De nuevo referencias a la versión marveliana de Thor, en este caso sobre el lugar de donde procede Mjolnir cuando Don Blake azota su bastón contra el piso. ¿Para qué utilizaron esa tecnología los CF retorcidos? La respuesta es espeluznante. El número abre con la frase “La verdad está aquí dentro”, en referencia directa a X Files.
# 15: Ellis se pone culterano y nos da una cátedra de mitología aboriginal australiana. Al mismo tiempo, nos presenta su versión del viajero interestelar, rindiendo tributo a personajes como John Carter Of Mars y Carson of Venus.
# 16: Más amor por el cine oriental, ahora por el wu xia, o películas de guerreros, en donde las artes marciales se convierten en verdaderos poemas visuales. En particular recuerda a Crouching Tiger, Hidden Dragon y a Hero.
# 17: Tarzán, Tarzán y más Tarzán. Si bien lo presentó en el número 1, aquí se relata la historia de su equivalente en el universo Planetary. El homenaje llega incluso hasta la tapa, en donde el dibujante recreó la portada de la primera aparición de Tarzán.
# 18: Se tardó un poco pero por fin Ellis menciona a Julio Verne, en particular su libro De la Tierra a la Luna, de donde se inspira para recrear el primer viaje al espacio realizado por terrícolas.
# 19: Ciencia Ficción trascendental vs. Ciencia Ficción patito. Por un lado se habla de cintas como 2001 o literatura especulativa correspondiente a la nueva ola, y por el otro se hacen referencias a excentricidades como el Galactus de Marvel, de hecho, el titulo del capítulo, Mystery in space, es el título de una serie editada por DC en los 50. Cada quien elija su vencedor.
# 20: De nuevo Marvel, hasta parece que todos la odian pero nadie podría vivir sin ella. Imaginen si la Mole, en vez de ser el buena ondita que conocemos, hubiera sido un hijoepú en toda la extensión de la palabra. Más Marvel, más realismo.
# 21: Ellis nos confiesa de donde saca tantas pachequeces en este número que es un tributo nada menos que a ¡La psicodelia sesentera! Cuando, según los hippies, las drogas se usaban para expandir el alma y la percepción (Sí, cómo no… haraganes).
# 22: Westerns: vaqueros, indios y balazos, además de la aparición de un Llanero Solitario bastante mala leche. Ellis coquetea con el bueno, el malo y el feo.
# 23: Cine gringo de acción, todo el número parece una película de Bruce Willis, hasta la portada es homenaje a la cinta Armageddon. Un comentario más velado es como el internet ha absorbido las vidas de niles de adolescentes vacíos y sin nada mejor que hacer. En partes hasta a Akira recuerda.
# 24: Otro número que desarrolla la historia central, si hay referencias no fueron encontradas.
# 25: Hay dos muy grandes. Por un lado, Ellis homenajea al cuarto mundo creado por Jack Kirby en DC, representando a Apokolips y su interés por acabar con la vida. Por otro hay un tributo a un personaje inglés llamado Steel Claw, un villano que tenía una garra hecha de metal que le daba poderes.
# 26: Siendo el número “final” de la serie, Ellis prefirió concluir la historia central por lo que no hay referencias explícitas, aunque conociendo a Ellis todo puede suceder.
# 27: Sepa… pero si las profecías son correctas de seguro se mencionará al aleph de Borges o alguna referencia quijotesca habrá de tener. No nos defraudes Warren.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Comicñeros al grito de guerra


La fenecida revista comiqueril tenía una sección en donde se ofrecian dos puntos de vista sobre algún personaje o argumento. Llegó el momento en que a alguien (creo que fue a Oscar Amador pero no estoy seguro) s ele ocurrió que para hacerla más interesante, en lugar de que fuera un mismo escritor el que argumentara por ambos bandos, realmente se enfrentaran dos mentalidades diferentes. El primer resultado (y no se si hubo alguno más) fue la siguiente discusión sobre la ya mítica Civil War. Dirán lo que quieran pero gracias a esa serie tenemos la bonanza editorial televiso/marveliana d ela que gozamos hoy día, y, caso curioso, es una historia que le gusta mucho a aquellos no aficionados a los cuadritos. Creo que ahí radica su verdadero éxito.
El siguiente debate fue desarrollado por un servidor en combate con Francisco Espinosa, enciclopedia comicñeril andante y locutor del programa Comiconexión (y apuesto mi cómic más chafa a que en él basaron para crear a Pandamonium, [es broma Paquito, ya sabes]), creo que se armó un buen relajo y el resultado lo pueden leer a continuación.
Por cierto, este texto es publicado con la anuencia de Francisco.

CIVIL WAR: ¿RUBICÓN HISTÓRICO O WATERLOO COMIQUERIL?

Ahora que la Guerra Civil ha terminado de publicarse en nuestro país, los altos mandos de (la fenecida revista) han considerado realizar un contraste entre lo bueno y lo peor de una de las sagas más polémicas de los últimos tiempos. Francisco Espinosa y Rodrigo Vidal dividen bandos y se tiran salvas tratando de exponer si Civil War pasará a la historia como una miniserie más o si marcará el futuro de la Casa de las Ideas.

Rodrigo: Una de las críticas más duras que se la han hecho a Civil War está relacionada con que esa historia de “héroe vs héroe” ya se ha realizado antes y quizás con mejores resultados. Si bien esto es cierto, lo que convierte a CW en una historia relevante para el cómic actual es el momento histórico en que se realiza. El punto medular no son las peleas ni el desenlace, lo que eleva a CW a status de clásico es el por qué pelean: el acta de registro no es más que una analogía del acta patriótica estadounidense, una ley que viola las garantías individuales de los ciudadanos al permitir que su correo, llamadas telefónicas, e-mail, cuentas de banco y todo documento confidencial pueda ser registrado sin que exista una orden judicial para ello. Mark Millar logra extrapolar esta situación arremetiendo contra la principal libertad de un superhéroe, mantener su verdadera identidad secreta, pues el ser altruista es una opción que ellos eligieron y deben tener el derecho a proteger a sus familias si así lo desean. Considero que esta crítica tan velada es una cachetada con guante blanco al stablishment gringo, más aún proviniendo de un medio que ellos consideran como “propio”.
Francisco: El problema radica en que la “crítica velada” que se menciona, no es ni tan velada, ni tan crítica. El Acta De Registro Mutante, que lleva años trabajándose dentro del Universo Marvel, ya era una crítica fuerte contra muchas de las políticas dictatoriales de varias administraciones, pero siempre dentro del margen ficticio y fantástico que existe en los cómics de superhéroes. El problema es que, viendo los resultados, la crítica se queda a medio camino al tratar de no tomar partido y de ser “imparcial” en su retrato pretencioso y maniqueo de una supuesta América dividida. Los bandos, si bien quedan claros, nunca se justifican; por un lado están los que “defienden la ley… pos porque es la ley” y los que “desobedecen la ley… pos porque está mal la ley”. Las posturas y los argumentos se pierden en el vacío de un equipo editorial que no quiere tomar partido, cuando la base de la crítica real y fuerte es la defensa de una postura.
R: Justamente es esa pose de imparcialidad lo que resulta agradable, porque Millar no intenta predicar por uno u otro bando, más bien evidenciar lo absurdo de la disputa. Millar se cuida de no caer en la tentación de mostrar sus posturas políticas personales y permite que sean los lectores, a través de los personajes, quienes decidan que lado prefieren, o dicho de otra manera, Millar informa al lector y le permite sacar sus propias conclusiones, algo que el aparato ideológico del gobierno gringo limita a toda costa por medio de la tele, el periódico y… gulp… los cómics. Uno de los mayores logros, narrativamente hablando, de CW es que no hay buenos ni malos de origen, uno los ubica respecto a la postura propia ¿Qué mayor libertad se puede pedir?
Lo que nunca queda claro es que hubiera pasado si ganan los rebeldes ¿Se habría abrogado la ley? ¿Modificado? Creo que esta situación es la que en cierto modo, y admitámoslo, algo fallido, justifica el final de la historia.
F: Lo que lleva al segundo punto: Civil War, al igual que muchas de las series actuales, no surge de un verdadero ímpetu creativo y de denuncia por parte de sus autores, sino de la dirección editorial que, en un arranque de creatividad, quiso convertir el Universo Marvel en un instrumento de denuncia y crear con ello, no sólo un “gran evento” a todas luces comercial y tramposo, sino una historia que compitiera con lo que su competidora estaba haciendo. Al final Civil War no dijo nada acerca de la situación de país y tampoco contó una buena historia. Ni Millar, ni Jenkins, Ni Straczynski, ni ninguno de los involucrados supo defender las posturas de sus héroes ni llevar a cabo las imposiciones editoriales que al gran jefe Quesada se le iban ocurriendo, cosa que se nota en los grandes errores de continuidad de un número a otro. Lo que se dijo en Civil War ya se había dicho antes en otros cómics, y los remito al Captain America de Mark Waid o Mark Gruenwald, los mismos títulos de mutantes, como la inolvidable Days Of Future Past (que por cierto sólo necesitó de dos números para decir lo mismo), con mucho mayor fortuna ya que ellos venían de una necesidad creativa y no de un mandato editorial. ¿De verdad era necesario que Peter Parker se quitara la máscara para algo más que vender más cómics?
R: Concuerdo con que la parte editorial no planeó la historia como algo relevante socialmente hablando, pero el hecho de que sea Millar -un escritor escocés- y no uno gringo quien la desarrolló permite un grado de libertad mayor. No es broma cuando Thor –un dios rubio, caucásico y de ojos azules- mata a Black Goliath –un personaje secundario producto de la explotación simbólica-, es un comentario acerca de la realidad estadounidense que a pesar de campañas de lo políticamente correcto todavía no pueden quitarse el fantasma del racismo. Como mencionaba antes, Millar sabía que no podía hablar directamente sobre lo que le molesta del sistema gringo., a cambio de ello, le bastó evidenciar la problemática de una secesión que hasta el momento tiene al universo Marvel fracturado.
Es también Millar quien ha criticado duramente el anquilosamiento de los personajes (por algo quiere escribir a Superman) y considero que el desenmascaramiento de Spider Man lo concibió como una manera de tratar de reactivar al personaje otorgándole un estatus novedoso, que se lo haya vendido al editor como una forma de aumentar las ventas ya es otro cuento. Lo que no deja duda es que, a ojos de Millar y de varios de los que lo leímos, desenmascararse era la actitud más congruente del personaje en ese momento.
Y hablando de actitudes, otro de los comentarios negativos sobre CW es que no se ha respetado las características que han definido a varios de los personajes, en otras palabras, no se supo mantener una caracterización acorde a lo que se supone representa cada ícono. Me remito a lo anterior, Millar considera que es necesario reactivar a varios de los personajes y si para ello es necesario romper algunos dogmas o paradigmas, lo hace sin problemas. Recordemos que el valor principal del que se habla en CW es la libertad, el escritor abusa de ella y nos entrega algunas caracterizaciones exageradas a fin de que queden bien planteadas las situaciones. Efectivamente, una madre no abandonaría a sus hijos, pero el que Sue Richards deje a su familia nos habla del conflicto civil a otro nivel. Que los héroes se quejen de trabajar junto al Punisher cuando anteriormente han tenido infinidad de team-ups con él es otra forma de burlarse de la hipocresía gringa innata. Pero lo que siempre hay que tener en cuenta es que los personajes son entes ficticios, cuya vida depende del escritor en turno, y es el escritor quien debe mantenerlos frescos e interesantes, listos para provocar la mayor reacción en el lector.
F: “Son personajes ficticios”; ese siempre ha sido el argumento de escritores mediocres y que no saben de lo que se trata narrar cómics de superhéroes (eso y “consíganse una vida”). San Millar no cambia las personalidades de los héroes para contar algo, lo hace sólo para causar shock y escándalo entre los lectores que conocen a los personajes. No hay una gran estrategia creativa y mucho menos un concepto que unifique lo que está contando, sólo la actitud casi adolescente de un escritor bastante vulgar que ha basado su carrera en el escándalo y la violencia gratuita. Si quería escribir a los Avengers como personajes que no son, haber ido a escribir su propia serie a otro lado donde no sean los personajes que conocemos y queremos… no, esperen… ya lo hizo, y lo hizo mal, en su primer arco del cómic Authority de Wildstorm. Si se analizan las mejores historias de superhéroes que recordemos, al menos aquellas que usen personajes bien establecidos en los dos universos fuertes, siempre serán aquellas que hayan respetado lo que se hizo antes y la esencia de los personajes a usar.
Y después de leer casi una oda a San Mark Millar no me queda más que decir que, como obra aparte: ¡LA MINISERIE ESTÁ MAL ESCRITA! Por tres números se enreda en una serie de recuentos de situaciones sin ningún tipo de desarrollo dramático, dejando el peso de la historia en los títulos individuales de los héroes, y aún entonces comete errores garrafales como involucrar a The Thing en la pelea, cuando en su título madre lo vimos partir a Francia apenas iniciado el conflicto. Los dos grandes momentos de la miniserie son, en primer lugar, la pelea con Thor, que se lleva dos números, y en la que la única baja es un héroe menor (con todo y la lectura a todas vistas exagerada del comentario antirracista), para descubrir que, además, los “pro-registro” son capaces de defender una ley (el registro) pero violar otras (como la clonación). El segundo es el enfrentamiento final durante los últimos dos números, que no sólo no causa gran revuelo, las bajas son nulas, no hay una verdadera muestra de la situación, carece de peso dramático y, por si fuera poco… ¡ES LO MÁS DECEPCIONANTE DESDE STAR WARS: EPISODIO 1! El Capi va ganando, él ordena que se lleve la pelea a la ciudad… ¡Y SE RINDE! convenientemente dejándolo todo bien puesto para su asesinato un mes después.
Por mi que Mark Millar se vaya a hacer novelas gráficas. Y si se lleva a Joe Quesada con él, todavía mejor.

Como podrán darse cuenta, las posturas son ríspidas y a un año de su publicación original CW todavía está dando de que hablar. A final de cuentas la opinión más importante es la suya queridos lectores. ¿Es CW un buena historia? ¿O simplemente fue un evento más para saquear los bolsillos de los lectores? La respuesta, estimados, está en los ojos de quien la lee.

martes, 17 de noviembre de 2009

De ojos rasgados


Si todo sale bien, en el próximo número de Comikaze (la revista de l@s conocedor@s) vendrá la segunda parte de un texto sobre el cine de los otros cómics. Ahí menciono una cinta japonesa llamada Uzumaki, tan buena, que siempre que puedo la recomiendo. Como en el texto de Comikaze no pude explayarme a fondo sobre ella, aprovecho que alguna vez escribí el siguiente artículo sobre el manga que le dió origen.
No me gusta el manga en general, me parece monótono y manipulador, pero algunas cosas, como la obra de Junji Ito son de lo mejor que hay en el mundo de las viñetas. No digo más mejor lean el texto y, si pueden, consigan el cómic.

UZUMAKI. DESCENDIENDO HACIA EL HORROR.

No todo el manga son robots, niños superdotados, niñatas estúpidas o pornografía barata. Afortunadamente existen autores que tratan de innovar ya sea apelando a la razón, o mejor dicho, a la sinrazón. Junji Ito nos demuestra por qué el miedo es una espiral sin fin hacia la locura y que el cómic japonés es más divertido cuando no es tan famoso.
El técnico dental obsesionado con el cabello.
Junji Ito estaba cansado de ver el interior de las bocas de sus pacientes. Las gargantas le parecían pozos sin fondo, las encías infectadas asemejaban flores de carne y sangre, y los dientes le recordaban fetos calcificados. De no ser por su afición a escribir y dibujar cómics de horror de seguro se hubiera vuelto loco y habría terminado sus días como el más grande asesino serial de la tierra del sol naciente.
Afortunadamente (para nosotros) lo que pudo ser una brillante y mediática carrera como criminal se convirtió en una brillante y mediática carrera como mangaka, al ganar el prestigioso premio Umezu Kazuo para mangas de horror con la entonces naciente Tomie, la historia de una chica que enamora a todo el que la conoce y que no puede morir. Tomie ganó por presentar una historia surrealista ubicada en un ambiente ordinario, provocando un choque en la mente del lector, al enfrentar lo conocido con situaciones demenciales y por definir al amor como un mero deseo irracional, tan irracional que puede hasta matar.
Ésto último es lo que impresiona de la obra de Ito, la forma en que representa la muerte es todo menos “normal”, lo que le hizo acreedor de una fama sanguinolenta y le acarreó una legión de fans. Me atrevo a asegurar que es el escape que el autor da a sus bajos instintos plasmándolos en papel y tinta lo que evitó que se convirtiera en un despiadado asesino, solazándose en los ríos de tinta más que en los de sangre.
Espirales y remolinos.
Pero no fue sino hasta que publicara la ahora ya famosa Uzumaki que Junji Ito se ganó un lugar en el cómic mundial, gracias en parte al boom del cine de horror japonés que permitió la adaptación de sus obras y por ende su distribución mundial, permitiendo a occidente descubrir un espectro del amplio panorama del cómic japonés (o manga como le llaman los clavados) pocas veces visitado.
Uzumaki (literalmente, espiral) es la historia de un pueblo encantado –o maldito, según el color del cristal que la moral propia otorga-, acechado por espirales que se aparecen hasta donde uno menos se lo espera: cabellos, remolinos de agua, caracoles, enjambres de insectos, úteros, galaxias y el mismo pueblo adquieren la forma que representa un eterno descenso hacia lo desconocido o un irracional girar en busca de lo inencontrable.
Mientras que el surrealismo de la obra puede encontrarse en las aberrantes transformaciones, tanto físicas como psicológicas, que sufren los habitantes del pueblo –uno se mete a una lavadora para quedar convertido en espiral, algunos se convierten en caracoles, otro se saca las espirales de los oídos en su afán por no ser presa de la maldición-, el realismo se representa como el abandono de la colectividad que está atravesando el pueblo japonés. La obsesión de la gente por las espirales no es más que un comentario sobre la alienación que sufren los nipones al ser esclavos del trabajo, al escuela o el mantenimiento del honor. Ito ilustra ese comportamiento como una espiral que los llevará hacia el olvido, únicamente para resurgir de nuevo una de vez aparezca la que ocupará el lugar de la anterior. Quien no conoce su historia está condenado a repetirla.
De Providence a Korouzo-cho.
Uno de los lugares a los que Uzumaki nos remite es la obra de H. P. Lovecraft, al retratar de modo tan contundente el miedo a lo inenarrable. Si Lovecraft se encargó de explicar, o mejor dicho, definir el terror irracional (parece pleonasmo pero si lo analizan verán que no es así), Ito lo aterriza en situaciones y objetos comunes ¿Cómo es que una espiral puede provocar miedo? Contextualizándola en un ambiente en donde rompa los esquemas de seguridad emocional que todos tenemos. Uzumaki produce terror, dejando aparte el explícito lado gráfico, por exponer el lado mundano que todos tenemos pero que todos procuramos esconder. Las espirales son las bajas pasiones, los complejos, los traumas –tanto emocionales como físicos-, en suma, son todos lo miedos comunes y corrientes que todos tenemos pero que pocos aceptan, de ahí que la lectura del cómic produzca escalofríos hasta en las mentes más fuertes.
La influencia lovecraftiana aparece también en los terrores primordiales y añejos que ya se han vuelto tradición. Si Lovecraft con su obra intentó remitirnos a épocas perdidas, Ito retoma la idea y admite que son esas épocas, y su correspondiente entorno sociocultural, así como la necedad de mantener la tradición, lo que impide que los habitantes del pueblo de Korouzo-cho caigan en cuenta de la situación por la que atraviesan, permitiendo a la espiral apoderarse de sus vidas.
Junji Ito y el séptimo arte.
A raíz del éxito de The Ring, la fiebre por obtener material para realizar películas japonesas de horror fue tal que Uzumaki fue llevada al cine antes de que fuera completada. Tomie también fue adaptada, alcanzando la friolera de 8 películas basadas en el personaje que le abrió las puertas al autor.
Uzumaki, la película, más que ser una adaptación del manga, es un extensor del universo propuesto por Ito. Aunque algunas situaciones están calcadas de la obra original, el desarrollo de la historia sigue otros derroteros, además de aprovecharse de la plasticidad que el cine otorga para proyectar las espirales a diferentes niveles. Así, además de las transformaciona de los personajes, las espirales aparecen como efectos especiales o como tomas de cámara, dando la sensación de estar siendo engullido por la pantalla.
Y al final del remolino…
Como decía al inicio, “Uzumaki” no es el típico manga superficial y vacío al que nos han acostumbrado las distribuidoras mexicanas. Es una obra que sin ser demasiado compleja aprovecha las ventajas del medio para entregar un historia horripilante, escabrosa y muy explícita, aunque manejando comentarios sociales de una manera velada y metafórica (como casi todas las obras de terror hacen).
Quizás al final deja una sensación de que la historia está incompleta, nada más falso, esa sensación no es más que el producto de descubrir, en cabeza propia, que muchos de nuestros miedos son infranqueables, a menos que nos demos cuenta que somos nosotros mismos quienes los producimos.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Y con ustedes...


La siguiente es una lista de esas que a todo mundo nos encantan. Para el "especial" de villanos, hubo una encarnizada batalla entre los colaboradores para definir cuales personajes integrarían tan prestigioso listado.
Al final creo que no quedó tan mal, aunque el primer lugar no debería serlo (el pato de Living with Shine debió haber quedado), sin embargo, creo que lo importante era divertirse haciéndolo y leýendolo.
Como dato curioso, este texto salió sin mi crédito debido a los caprichos de los "editores", así que ya saben yo lo escribí... aunque no estuve solo. Cuando se definió la lista había algunos villanos de los que no estaba tan empapado y otros cuyos nominadores me solicitaron escribir las entradas. Cre que es el momento de hacer pública esa información, sobretodo para no repetir el error de no otorgar crédito, sea pues: las entradas de Black Adam y Superman Prime las escribió la mitad del cerebro del arriba mencionado Shine, Oscar Amador; Cassandra Nova fue cortesía de un nuevo compañero llamado David Mimila. Dichas colaboraciones fueron editadas y adecuadas a los espacios por mi (y editadas en serio, no nomás las recorté a lo buey) y al final quedó un texto que me gustó mucho hacer.
Gracias a los compañeros que apoyaron y ojalá en un futuro podamos volver a colaborar.


MALOS, MALOS, MALOS. LOS MEJORES 20 VILLANOS DEL CÓMIC.

¿Qué hubiera sido de Julio César sin Bruto? ¿La pasión de Cristo sería lo mismo sin la traición de Judas? ¿Habrían construido los chinos una de las maravillas del mundo de no ser por la amenaza constante de Genghis Khan? ¿Se habría mantenido George Bush en el poder de no ser por los “aviones de Osama”? Si hay algo que la historia nos ha demostrado es que el mundo pertenece a los malos, y es su maldad la vara que mide la grandeza de un héroe. Sean bienvenidos al conteo de lo que el staff de su amigable revista considera los mejores 20 villanos en la historia del cómic moderno. ¡Aguas! Puede que no salgan vivos de aquí.
20- El Mandarín.
Descendiente directo de Genghis Kahn y con 10 anillos de poder, es difícil encontrar mejor villano para Iron Man (bueno, descontando el alcohol). Si Tony Stark es el mejor tecnólogo sobre la Tierra, el único que puede hacerle frente es el Mandarín, la diferencia es que este hijo de la Chinada trabaja con tecnología extraterrestre.
19- Ultrón.
¿Existe algo peor que un robot indestructible que se rebela contra su creador e intenta dominar el mundo? Los Avengers saben que no, por eso tiemblan cada vez que este villanísimo androide regresa de los cortos circuitos.
18- Venom.
Sí, Green Goblin es el mejor villano arácnido, pero toda una generación crecimos leyendo a Venom, el lado oscuro de nuestro superhéroe favorito. Más fuerte, más rápido e indetectable para el trepamuros, la única razón por la que no ha podido derrotarlo es porque Peter Parker es más listo. Así que ya saben, a leer se ha dicho.
17- Herr Starr.
¿Villano o antihéroe? Starr utiliza la religión como medio para hacerse de poder, poder que lo ha llevado a ser semidevorado por caníbales, violado por prostitutos, castrado por un perro y que su cabeza parezca un pene gigante. Preacher no sería lo mismo sin su presencia.
16- The Corinthian.
Literalmente, una pesadilla que se encarna y comienza a rondar nuestro mundo. Qué mejor villano para Morpheo –Señor del Sueño- que una de sus propias creaciones vuelta rebelde y que, al haber sido creado con las arenas de los sueños, pues… no tiene madre.
15- Dos Caras.
A Batman lo que más le molesta de sus villanos es su impredecibilidad. Con Dos caras es peor porque en su retorcida mente el azar juega un papel importante, así que siempre habrá dos opciones aunque nunca llegue nada bueno de alguna de ellas.
14- Black Adam.
Un poderoso Dios Oscuro capaz de hacerle la Guerra al mundo entero. Una violenta y trágica oleada de odio que puede destruir con sus propias manos incluso a los Jinetes del Apocalipsis. Y detrás de todo esto, un corazón destrozado que sólo deseaba vivir en paz. Que tiemblen los mortales ante el rugido de su trueno embravecido, que tiemblen ante el nombre de Black Adam.
13- Magneto.
¿Es realmente un villano? Magneto es el ejemplo perfecto de que todo depende del cristal con que se mire. La relatividad moral fue introducida al comic mainstream con este genial personaje que sin empachos a pasado de villano a héroe y de regreso, demostrándonos que una causa bien vale la pena.
12- Ra’s al Ghul.
No contento con querer eliminar a la mayor parte de la población mundial (ojalá lo logre) y gobernar un clan de asesinos terroristas, es inmortal gracias sus pozos de Lázaro, que, para acabarla de amolar, lo ponen bien loco. Lo único bueno en su vida ha sido engendrar a la única persona que ha logrado doblegar al detective.
11- Kid Miracleman.
Peor que un adolescente calenturiento con acné es un adolescente calenturiento con acné y superpoderes. Esta versión retorcida del Captain Marvel Jr. Nos dejó sin aliento al revelarse como el hombre más poderoso del mundo. Ojalá tuvieramos 15 años de nuevo.
10- Joel Schumacher.
No nos confundamos, Schumacher es un director malo, que no malvado. Por culpa de él estuvimos a un chirris de quedarnos sin películas basadas en cómics y todo porque al muy imberbe se le ocurrió que regresar al Batman caricaturesco de los 60, usar peluche rosa y poner a sobreactuar a su actores sería lo mejor que podría pasarle al universo batmaniano de las primeras cuatro películas, echando por la borda el boom conseguido por Tim Burton. Ahhh, y no olvidemos su mejor invención: los batipezones. Científico loco como pocos.
9- Superman Prime.
Odio, resentimiento, inmadurez, inmisericordia absoluta; todo eso y un poder inconmensurable hacen de Superman-Prime uno de los villanos más peligrosos del Universo DC.
Este personaje se ha convertido en un clásico instantáneo, siendo una de las figuras centrales de los últimos grandes acontecimientos de su editorial. Ya sea por su malevolencia infantil, su comportamiento de fanchiquillo o la verdadera tragedia que lo envuelve, Prime será sin duda uno de los villanos a los que vale la pena seguirle la pista.
8- Cassandra Nova.
Este mummudrai (especie de parásito incorpóreo) fungió como gemelo malvado espiritual de Charles Xavier, cuyo cuerpo fue “asesinado” por Xavier en el vientre materno. Responsable de la muerte de 16 millones de mutantes, de la revelación al mundo entero de la verdadera naturaleza del Instituto Xavier para Jóvenes Dotados, de la locura de la Emperatriz Shi’ar Lilandra y de la casi destrucción de su imperio, además de propinarle a Beast una brutal golpiza utilizando a un mutante llamado Beak, Cassandra Nova es el mejor villano que ha surgido en los cómics Marvel en mucho tiempo.
7- Sinestro.
Imaginen un policía que al poseer el arma más poderosa del universo se convierte en un ente sediento de poder, que intenta imponer el orden a un cosmos que él considera enfermo. Ahora imaginen que para llegar a ese orden se vale del sentimiento más viejo que los seres vivos han conocido: el miedo.
Sinestro es el miedo encarnado, lo único que puede vencer la voluntad de los Linternas verdes y por ende, lo único que puede ganar la guerra del espectro emocional. En “The Sinestro Corps War” Sinestro perdió la batalla… pero ganó la guerra.
6- Jack The Ripper.
Cinco víctimas reconocidas nada más, aunque bien servidas. En realidad lo que nos atrae tanto de Jack es el misterio que rodea a su identidad. ¿Miembro de la realeza? ¿Médico psicópata? ¿Enviado de dios? En From Hell, Alan Moore juega con todas estas interrogantes y nos da la, hasta ahora, mejor explicación sobre el destripador de Whitechapel: un médico enviado a asesinar a la madre e hijo bastardo nonato del príncipe Albert Victor. ¿Fantasiosa? Sí ¿Plausible? Macabramente sí.
5- Lex Luthor.
Ya sea como supervillano enfundado en un traje verde/morado y con una armadura de poder, o en su papel de empresario falto de ética y valores, Lex es la horma perfecta para el dios Superman. Intocable gracias a su poder social y genio como pocos, Luthor odia a Superman únicamente por el hecho de ser bonito, o mejor dicho, por que Lex jamás podrá llegar a ser lo que Superman es: un superhombre admirado, querido y deseado por l@s terrícolas. Bueno, eso y que está calvo.
4- Dr. Doom.
Lo único que puede contraponerse a la inmensa mente de Reed Richards es otra mente igual de inmensa, pero sin moral. Victor Von Doom supo que la única forma de derrotar en a Mr. Fantástico en el plano académico era seguir caminos de dudosa reputación. Mezclando magia y ciencia ha logrado llegar a conocimiento que ni los meros científicos obtienen en sueños. A pesar de ello, esa pequeña cicatriz en su barbilla le impide llegar a la perfección, cosa que no lo deja dormir.
3- Green Goblin.
Veamos: a) descubrió la identidad de Spiderman y lo estuvo acosando, b) También acosó a su familia y amigos, c) mató al primer amor de Peter, d) antes de matarla se divirtió con ella y la embarazó, e) volvió loco a su propio hijo, f) regresó de la muerte.
Si todo lo anterior no justifica que sea el tercer mejor villano entonces nada lo haría… ahhh, quizás decir que con él todos conocimos la tragedia. Así es, todavía extrañamos a Gwen.
2- Red Skull.
¿2º lugar? ¿Nos cae? Baste decir que tener la misma cara de la muerte (pero en rojo), haber sido (y ser) un nazi recalcitrante, haber engendrado y criado una hija igual de vil, haber volado la mitad de Philadelphia y…cha cha cha chaaaaan… haber matado a Captain America ha subido los bonos de este personaje hasta hace unos años olvidado. De la mano de Ed Brubaker -escritor de Captain America- el Cara Roja ha pasado de ser un mero chalán a una de las mayores amenazas del Universo Marvel. ¡Heil Skull!
1- Joker.
Si contara chistes buenos nos mataría de la risa, si contara chistes malos nos mataría del aburrimiento, sea como sea acabaría por matarnos, ese es su chiste. El problema con el Joker es que nunca se sabe que va hacer, lo que lo convierte en la peor amenaza dentro de cualquier universo comiqueril, pues al carecer de motivos criminales, sus objetivos son guiados por la más baja naturaleza humana, aderezada con una psicosis que va más allá de lo criminal. Batman ha sido capaz de frenar a la Liga de la Justicia por completo, pero su gran falla ha sido el jamás poder frenar al Joker (risas macabras por favor).

jueves, 12 de noviembre de 2009

Puros cuentos 4

La extinta revista de cómics alguna vez publicó un "especial" sobre villanos. Justo durante su concepción tuve mi desencuentro con los "editores" y la siguiente columna no fue publicada, aunque sí publicaron el listado de los 20 mejores villanos que hice, obviamente sin darme el crédito correspondiente.
Lo siguiente que leerán es una pequenísima disertación sobre lo que considero son los principales lastres que los cómics han tenido. Cualquier comentario es bienvenido y a partir del siguiente número esta columna presentará cosas totalmente nuevas.
Ahhh, por si se preguntaban, el listado de los 20 villanos lo tendrán mañana.

Villanos reales del mundo comicñero.

Aprovechando el especial de villanos de ocupa todo lo ancho y largo de esta revista, me permito poner a su consideración lo que, en mi humilde opinión, constituyen las más grandes abominaciones que han asolado al mundo de la fanchiquillada.Y no me refiero a Sinestro o al Dr. Doom (que injustamente no ocupó el primer lugar en nuestro conteo, bújuju), estoy hablando de villanos que existieron –o existen- en nuestro propio universo de risas y tragedia. ¡Aguas con el primer lugar que es el pior de piores!
3- Fredric Wertham.
Este verdadero científico loco tuvo la ocurrencia de que los cómics eran una mala influencia para la juventud gringoliana, ya que con sus sensuales mujeres, escenas de horror explícito y ayudantes de superhéroes en calzoncillos, los chiquillos podían convertirse en psicópatas, pederastas, o lo que es peor ¡En psicólogos!
En su libro Seduction of the innocent, Wertham realiza un análisis superfluo en donde pone como ejemplo de perversión total el que Superman desafíe las leyes de la gravedad, pues los inocentes hijos del american güey of life pueden arriesgar su vida al arrojarse de edificios de treinta pisos.
Pero eso no es lo peor. Lo peor fue que el congreso estadounidense se tragó toda esa basura psicologista enterita, censurando el contenido de los cómics por medio del comic book code, lastre que impedía, entre otras cosas, la aparición de vampiros, hombres lobo y enanos en las páginas de nuestros queridos cuentitos. Huelga decir que Wertham impulsó la total prohibición de las historietas… y estuvo a punto de conseguirlo. ¡Qué miedo!
2- Los especuleros.
a) Los 90 fueron los años de la burbuja comiqueril, en la que todos creíamos (mea culpa) que nos haríamos ricos comprando la nueva sensación editorial. Los cómics se compraban por caja y la hiperabundancia de copias saturó el mercado hasta que por poco se cumple el sueño de Wertham de desaparecer las historietas de la faz de Gringolia.
b) Van a una “convención”, de esas casi mensuales en nuestro país, y ¡Horror de horrores! Los precios son elevadísimos para artículos que tiene un mes de haber salido: los juguetes están al triple de su precio de lista, las ediciones mexicanas muchísimo más caras que sus versiones originales, y encima, el vendedor cree que sabe más que tú. ¡Cárcel para el abusivo! Aunque ellos no existirían de no ser por los…
3- Fanchiquillos.
Leen sin espíritu crítico, alaban por moda o por quedar bien y compran sin pensar. Es por ellos que las vulgares ediciones mexicanas alcanzan precios estratosféricos, pues pagan lo que sea con tal de presumir que tienen lo que, en su versión original –es decir, gringa y sin cortes- vale muchísimo menos y además tiene una verdadera plusvalía (¿Ven? Ya me salió lo especulero). Pseudocomiqueros que no se dan cuenta que al sobrepagar no están obteniendo un tesoro, les están viendo la cara ¡Puaj!