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El eterno debate.


Toca el turno al eterno debate sobre cuál editorial es mejor: Marvel o DC. En este caso, unas breves semblanzas entrecruzadas sobre los jefazos de ambas editoriales. Por alguna razón ignota este es uno de los textos que más me han gustado. Como que logré ser bastante objetivo y no dejé que mis gustos interfirieran, además de que fue un placer escribirlo.
Con este texto termino por republicar (o publicar según sea el caso) todo el material que escribí para la fallecida revista comicñera. En retrospectiva la experiencia fue buena dado que pude observar un poco de cómo se trabaja editorialmente, aunque esas observaciones no hayan sido hechas sobre un trabajo competente. Es una lástima que el trabajo de varios colegas se tire a la basura por la torpeza de quienes "editaban" la revista, y más cuando justamente era ese trabajo el que mantenía a flote a la revista (y permitía a los "editores" cobrar un sueldo, derecho del que los colaboradores no gozabamos*).
Lo que más disfruté al escribir ahí fue conocer a gente interesada en los cómics que además tuviera algo que decir de ellos. Creo que eso es lo más importante de tener una afición: tratar de difundir el amor que se le tiene. Pero tampoco seré condescendiente, mientras que había personas que escribían de manera soberbia, también había quien necesitaba unas clases de redacción, o quien no tenía nada que decir (y sus textos eran aburridos, por no decir algo peor). Ahí justamente es donde entra el trabajo del editor, en saber seleccionar que material puede engrandecer la revista y cual es simplemente digno de un blog.
Ignoro en cual de ambas categorías entra mi trabajo, pero que quede claro que en cada texto procuro decir algo que no se haya dicho sobre el tema en cuestión (o por lo menos que no se haya dicho muchas veces ¡Ja!), si lo logro o no, por favor háganmelo saber.

*No hay bronca, todo era de común acuerdo. Por lo menos en ese aspecto no hubo abuso.

Dan “Distinguido Colega” Didio vs. Joe “Maravilloso” Quesada.

O lo que es lo mismo: DC contra Marvel, porque en sus respectivas compañías, cada uno de ellos es el mandamás, el que dice qué se publica, cómo y cuándo, además de que juntos (pero no de manera consensuada) han llevado a la industria del cómic a un renacimiento que cada vez se antoja más prometedor.
Didio el inexpugnable.
Proveniente de la industria televisiva, Dan Didio se incorporó a las filas de DC Comics en enero de 2002 como vicepresidente editorial, dispuesto a arrebatarle la supremacía que en aquel entonces gozaba Marvel. Su plan fue simple: rodearse de los mejores creadores, acaparando a algunos con jugosos contratos de exclusividad, para tratar de convertir de nuevo al universo de superhéroes de esa compañía en un lugar emocionante, en donde lo inesperado fuera el pan de cada día. Aunque esto último puede ponerse en duda, lo cierto es que la polémica que han generado las historias bajo su mandato se han traducido en ventas, sin que esto desmerezca la calidad de algunas de ellas.
Él planeó Infinite Crisis, concibió 52, regresó al estrellato a los Teen Titans y a los Outsiders, permitió el triunfal regreso de Hal Jordan, nos impactó con Identity Crisis y volvió loco a Grant Morrison (en un sentido literal, o por lo menos eso es lo que demuestran los últimos cómics del genio escocés). Mandó matar a Blue Beetle, a Spoiler y a Bart Allen, razones por las que se cree que él tiene más injerencia en las historias de DC que los mismos escritores, además de otorgarle un aura de sanguinario y matarife que al parecer va a ser más grande si los rumores que circulan respecto a la muerte de un ícono de la compañía en Final Crisis resultan ser ciertos.
Y en el colmo del paroxismo, causó la ira de todos los fans al explicar, mediante una lógica digna de la serie televisiva de Batman de los 60, los teasers de la serie Countdown, además de aceptar, en una conferencia en la última ComiCon de San Diego, que todo lo respondido podía ser cierto o no, convirtiendo a lo mencionado en dicha conferencia, en información inútil.
Lo único seguro es que mientras siga al mando de DC, esta editorial seguirá dando de que hablar, con decisiones controversiales, extralimitación de los personajes y un sentido de la aventura como no se había vivido desde los años 80, además de crear un ambiente de competencia que sin duda alguna redundará en más y mejores historias.
Quesada el temerario.
A fines de los años 90, Marvel Comics era un desastre tal que la bancarrota en que cayó estuvo a punto de hacer que sus personajes fueran adquiridos por otras compañías, aunque lo cierto es que fue la baja calidad de sus historietas –aunada a una sobreexplotación del mercado- la que la llevó a estar en esa situación. En un movimiento sin precedentes, Marvel decidió crear un subsello –Marvel Knights- dirigido por unos tales Jimmy Palmiotti y Joe Quesada. El éxito fue tal –y todo gracias a que ambos se preocuparon por la calidad de sus productos- que Quesada fue ascendido a Editor en jefe, puesto que ocupa hasta el día de hoy con un éxito, tanto editorial como económico, cada vez mayor.
Él participó en la concepción del universo Ultimate, permitió House of M, alentó Civil War, solicitó la creación de Runaways y dio el banderazo a la más reciente invasión skrull, todo ello apoyado en un grupo creativo que admite trabajar de manera libre, cuya únicas ordenes editoriales son no limitarse y hacer que el personaje haga lo que nunca haya hecho antes.
Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas, decisiones como la de prohibir que los personajes fumen en los cómics o su ya mítica frase de “Dead is dead” (los muertos están muertos, refiriéndose a que bajo su mandato no habría muertes sin sentido que después de un rato regresaran sin provocar cambio alguno) –que en algunos casos se ha respetado y en otros no- han provocado reacciones negativas en los fans, además de menguar la confianza que tienen en él. También su abuso de que tal o cual nueva aventura va cambiar al Universo Marvel se toma siempre con un grano de sal pues es conocido su colmillo para provocar el delirio imaginario de los lectores a fin de impulsar las ventas de sus cómics.
Tal palo, tal cómic.
Podría pensarse que con caracteres tan diferentes el destino ambas compañías iría por rumbos diferentes pero no es así: en ambos casos se están escribiendo las mejores historias de los últimos 20 años para cada universo, creando nuevos personajes exitosos –situación que tenía como 20 años sin suceder-, aumentando la emoción de los lectores -lo que se traduce en ventas y mejora del mercado-, y sobre todo, ambos editores tienen en mente que la forma de lograr lo anterior es centrándose en la calidad del producto, tanto a nivel de escritores como de dibujantes.
Ambos también están de acuerdo en que ésta calidad es la que va a permitir que la industria del cómic salga del bache en el que cayó a principios de siglo, permitiendo que la continuidad del cómic como forma de arte perdure por más tiempo.
Hermanos incómodos.
Pero las diferencias también saltan a la vista. A Didio se le reconoce como un director planeador, que desde hace años sembró la actualidad del universo DC y que ya tiene organizado todo para el futuro inmediato y lo que sigue. Por el contrario, Quesada es un hombre de respuestas rápidas, atento a los vaivenes del gusto comiquero para complacerlo editorialmente (aunque a últimas fechas parece que se está adidiozando).
Didio gusta de mandar personajes directo al estrellato mediante su muerte o cosas peores –caso Sue Dibny- mientras que Quesada gusta de entregárselos a escritores novedosos y artitas superestrellas a fin de reapuntalarlos en nuestro gusto –caso Moon Knight-.
Joe Quesadilla (como lo llaman cariñosamente sus colaboradores) ha también confiado en talento fresco y nuevo para manejar su universo, convirtiendo a Brian Bendis, David Finch o Brian K. Vaughan en ídolos de la fanchiquillada. Por el contrario, Dan Didio se ha apoyado casi en su totalidad en Mark Waid, Jeph Loeb o Grant Morrison –autores supercomprobadísimos- para asegurarse el éxito y la adoración del respetable.
Un futuro prometedor.
Las dos grandes compañías del cómic estadounidense no podrían estar en mejores manos. Con editores así de comprometidos en volver cada vez mejor a su respectivo universo tenemos aseguradas las risas, lágrimas, sorpresas, desencantos, frustraciones, golpes de adrenalina, sustos, enamoramientos, despertares, y un sin fin de emociones que sólo los cómics nos pueden dar. Esperemos que la competencia siga su curso, pues aparte de las pedradas, lo que estos dos personajes nos dan son el material del que están hechos los sueños… y los cómics.

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