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El museo del cus cus


Después de una pausa laboral me reintegro a mis labores de recuperación de textos perdidos en la noche de los tiempos.
Toca el turno ahora a un cómic bastante sui generis, de esos que uno lee y queda enganchado a la primera, y más si uno es fanático del horror. Si son fans de Hellboy no lo duden, búsquenlo y pásenla bien.
No diré más porque no quiero arruinar la sorpresa, lo único que mencionaré es que desgraciadamente es muy difícil conseguir este cuento por estos lares, y en internet puede descargarse en su original italiano o en húngaro. Pero tengo la esperanza de que algún día, no muy lejano, alguien lo subirá en español (sobre publicarlo aquí ni la esperanza existe... aunque uno nunca sabe porque ya viene la película).
Recuerden, este texto fue escrito hace ya dos años por lo que cualquier anacronismo es culpa del correr del tiempo.

DYLAN DOG, EL ORIGINAL DETECTIVE DE LO PARANORMAL

Puedo leer la biblia, Homero o Dylan Dog durante días y días sin aburrirme
Umberto Eco

¿Qué sucede si juntamos a Sherlock Holmes, Groucho Marx y Edgar Allan Poe en una licuadora? Tenemos, sino al mejor cómic italiano, por lo menos al más popular y entretenido. Dylan Dog es sin duda alguna la mayor referencia que tenemos acerca del misterioso y paranormal mundillo del spaghetti cómic.
El alba de los muertos vivientes.
Corrían los gloriosos años 80 y para Tiziano Sclavi, un escritor fanático del giallo y las películas de explotación gore (tan abundantes en su país natal), la idea de contar historias en donde pudiera desatar todas sus anormales influencias no dejaba de atormentarlo por las noches. Afortunadamente la editorial Sergio Bonelli Editore se encontraba a la búsqueda de un título para iniciar una línea de fumetti inclinados al horror y la fantasía.
Decidido a armarla en grande, Sclavi desarrolló la idea de narrar las aventuras de un detective venido a menos, cuya reputación sólo le permite trabajar en los casos más descabellados e improbables. Tomando el nombre del poeta Dylan Thomas (igualito que hiciera el cantante Bob Dylan), decide nombrar Dylan Dog al investigador, un exmiembro de Scotland Yard, exalcohólico, lleno de temores y fácilmente enamoradizo, quien tiene cierta facilidad para toparse con casos paranormales y sobrenaturales, de los que no siempre sale airoso o cuerdo.
A fin de encontrarle alguna referencia, Dylan Dog podría considerarse una versión de Scooby Doo para gente inteligente, pues a pesar de los elementos fantásticos y sobrenaturales que definen la obra, el cómic mantiene un discurso sobre la naturaleza humana, en donde lo monstruoso no es lo paranormal sino lo bajo que puede caer el alma de algunas personas. Dylan Dog representa la búsqueda interminable de belleza (entendida como lo bueno) en un universo lleno de una fealdad anímica muy superior a la fealdad física.
La belleza del demonio.
Pero el punto fuerte del cómic es la calidad de los personajes de apoyo, quienes mantienen una personalidad tan sólida y completa que muchas veces eclipsan al personaje principal. Así tenemos que el ayudante de Dylan Dog es nada menos y nada más que el mismísimo Groucho Marx, o por lo menos su mejor imitador. Los chistes ingeniosos y una retórica inesperada definen el tono de las historias que encontramos en este cómic y es gracias a estas características que se diferencia de otros cómics con temáticas similares. La presencia del más conocido de los hermanos Marx imprime una bocanada de surrealismo que equilibra la presencia de lo fantástico, haciendo del cómic un referente cultural y dotándolo de un valor artístico más completo.
Otro personaje es el inspector Bloch –obvia referencia a Robert Bloch, creador de Psicosis y miembro del círculo de Lovecraft-, quien representa a la figura paterna en el alocado mundo de Dylan Dog. Siendo el exjefe de Dylan, el inspector es el ancla que lo mantiene atado a la realidad, pues en un mundo lleno de vampiros, zombies y enanos sería fácil deschavetarse y perderse en la noche de los tiempos.
Las mujeres son un ingrediente abundante en la fabulosa vida de Dylan Dog. Curiosamente siempre termina enamorado de ellas y, paranormalmente, ellas se enamoran de él, aunque muchas veces es debido a que son súcubos sedientos de atraer a Dylan hacia la perdición de su alma o de su “inocencia”. El supuesto parecido físico de todas ellas con la madre de Dylan, convierten a la obra en un paciente digno de psicoanálisis, en donde el complejo de Edipo se acentúa al ser el padre de Dylan su peor enemigo.
El regreso del monstruo.
Dylan Dog, aparte de ser un cómic con personalidad y méritos propios, es también un aleph de referencias culturales interminables. El cine y la televisión se encuentran representados ya sea en los títulos de cada historia o de plano en secuencias dentro de las páginas, como esa en donde Dylan juega ajedrez con la muerte (en clara alusión a El Séptimo sello); vale la pena mencionar que Dylan Dog vive en el número 7 de la calle Craven, bautizada así en honor a Wes Craven, director de clásicos del cine de horror como Pesadilla en la calle del infierno, Scream y The hills have eyes. La pintura juega un papel preponderante ya sea en menciones a Picasso o Dalí o por adornar la escenografía dentro de las historias.
La literatura se encuentra representada en los nombres de los personajes o por reinterpretar pasajes clásicos de los géneros de terror y suspenso, además de ser el esqueleto que mantiene de pie a la serie en sus más de 200 números.
Siendo Dylan Dog un personaje tan seductor y una obra tan completa, no es de extrañar que las copias no tardaran en salir. Mike Mignola nunca ha negado que su mayor influencia para realizar Hellboy ha sido el fumeto que nos ocupa. Incluso él realizó las portadas para la efímera publicación de las aventuras de Dog en Estados Unidos. Clásicos contemporáneos como Planetary también recorren el camino arado por Dylan Dog. “Es un mundo extraño mantengámoslo así” fue una frase que Sclavi no escribió pero que Dylan Dog vive en cada una de sus aventuras, en las que a pesar de combatir todo tipo de criaturas imposibles nunca hace nada por indagar su origen o por acabar con ellas de una vez por todas.
La zona del crepúsculo.
A pesar de todo lo anterior, Dylan Dog no es un cómic que haya podido traspasar fronteras, teniendo que conformarse con ser una obra de culto fuera de su natal Italia, porque dentro de ella es una de las publicaciones con mayor tiraje y uno de los personajes más populares, lo que acentúa la rareza del hecho de que no haya dado el brinco a otros medios de comunicación como cine o televisión.
En España va por su tercera oportunidad editorial, esperando a ser la vencida, para colocarse en el gusto de los lectores. En Estados Unidos muchos le achacan el fracaso a que no se respetó la obra: debido a problemas legales el personaje de Groucho Marx fue depilado y reducido a un desconocido “Felix” que mataba la intención multicultural del cómic y eliminaba el contexto artístico que hacen de Dylan Dog una obra única.
A México llegaron algunos números españoles que todavía pueden encontrarse en los botaderos de revistas, si se topan con uno no lo duden, háganse con él y descubran porque Dylan Dog es el cómic no gringo más divertido que podrán leer.


FRIQUIPEDIA.

-Existe una película llamada Dellamorte Dellamore que se considera la adaptación no oficial de Dylan Dog a la pantalla grande. Esto es debido a que el autor de la historia es el mismo Tiziano Sclavi y el actor que interpreta al personaje principal es Rupert Everett, en quien está basada la imagen de Dylan Dog.

-La popularidad de Dylan Dog en Italia es tal, que aparte de la serie principal se publican anuales y especiales. Uno de ellos, L’almanacco della paura (El Almanaque del terror) es una revista que aparte de contener historias inéditas de Dylan Dog es un informativo sobre el género del terror en cine, literatura y cómics.

-Algunos años se llevó a cabo en Italia el Dylan Dog Festival, un encuentro sobre cine de terror, lo que habla de que nivel de referencia tiene este cómic en la subcultura del miedo en ese país europeo.

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