Ir al contenido principal

Nuevo clásico


Todos conocemos Watchmen, The Dark Knight Returns, la corrida de Dennis O'Neil y Neil Adams en Linterna Verde, los Cuatro Fantasticos de Stan Lee y Jack Kirby, y sabemos que son parte de los grandes clásicos del mundo comiqueril. ¿Pero alguna vez han pensado cuáles de los cómics que leen ahora serán considerados clásicos en un futuro?
Aunque ya no es tan nuevo, yo me atrevo a postular a Bone, historieta que comenté hace algunos ayeres en una publicación dedicada al tema de los cuentos. Les dejo mi comentario, sin adulteraciones ni edulcorantes.

LA AVENTURA DE BONE.
Una fantasía para todas las edades.


Fanáticos de lo imposiblemente bello: ¿Se imaginan una historia que reúna el contenido épico de “El Señor de los Anillos” con la fascinación que ejercen los personajes de Disney y que sea tan sencilla de leer como un manga? No busquen más, Bone reúne todo eso, además de ser el abanderado en el triunfo de las editoriales independientes.
Fuera de Boneville
Al niño Jeff Smith lo que le gustaba era dibujar. Tanto, que el mejor regalo que su madre pudo darle a la tierna edad de cuatro años fue un montón de hojas de papel bond que habían sido utilizadas para fotocopias y que todavía tenían una cara blanca en donde poder plasmar auténticas obras de arte. No pudiendo ocultar su gozo, el pequeño Jeff comenzó a trazar dibujos de unos personajes sospechosamente parecidos a algunos que de los que tenía referencia por periódicos y televisión de la época : Gasparín, el fantasma amistoso, y Pogo, una tira cómica que fue la culpable de que Jeff se dedicara al mundo de los cómics al llegar a su edad adulta.
Los personajes del niño Smith no parecían muy atractivos: humanoides, blancos, desnudos, cabezones, narizones y descalzos. Lo interesante eran todas las curiosas aventuras que se les presentaban, pues a la imaginativa mente de Jeff no dejaban de ocurrírsele tretas para complicar la existencia de los tres primos Bone.
Tiempo después, al cursar la universidad, Smith tuvo la oportunidad de publicar una tira cómica en el periódico universitario. No lo pensó dos veces, retomó los personajes creados en su infancia y decidió crear un universo en donde desarrollarlos. “Thorn” fue el nombre que recibió la tira y fue tal su éxito entre los estudiantes que Smith consideró editar su propio cómic, a fin de dar cabida a todas las ideas que tenía para los primos Bone y para Thorn, principal personaje femenino de la serie. Jeff Smith no sabía que al publicar Bone # 1 sería participe de la mayor revolución en el mundo de los cómics: demostrar que la publicación independiente podía ser sostenible y hasta rentable.
La gran carrera de vacas
Phoney Bone, Smiley Bone y Fone Bone son tres primos del pueblo de Boneville, que tienen que salir por patas luego de que Phoney terminara, de manera poco noble, con su carrera política como alcalde del pueblo. Al vagar por el desierto terminan separados y perdidos, reencontrándose en una tierra desconocida –conocida únicamente como El Valle-, poblada por seres que van de lo amigable -Thorn, la abuela Ben o el Gran Dragón Rojo- a lo terrorífico –El Encapuchado o el Señor de las Langostas- pasando por los malévolamente estúpidos –las criaturas rata, quienes proporcionan el alivio cómico a una historia llena de suspenso, emoción y buena vibra-.
A lo largo de 1332 páginas, o 55 números, como originalmente fue publicada, conocemos los deseos de la familia Bone por regresar a su pueblo, el destino de Thorn como salvadora de los pobladores de El Valle, la verdadera historia de la Abuela Ben, el origen, ascensión y caída de El Señor de las Langostas, el deus ex machina que significa la aparición de El Gran Dragón Rojo y nos reímos con la presencia de las estúpidas, estúpidas criaturas rata, cuyo máximo deseo es cocinar un quiché de Bone.
El cómic contiene todos los elementos propios de una historia épica: grandes batallas, personajes proféticos y profetizados, búsquedas, sacrificios, sinsabores y al final el triunfo del bien sobre el mal, sólo que a diferencia de otras historias, escrito de una manera interesante, creíble y lo mejor de todo, apta para todas las edades, pues la violencia únicamente aparece como herramienta para contar la historia y otorgarle un dramatismo trágico. Jeff Smith logra realizar una obra “infantil” sin caer en los clichés mercadotécnicos disneyianos como son los personajes nobles bobos, los malvados idiotas y los heroicos zonzos. En Bone, los buenos tienen sus propias tentaciones que muchas veces los hacen obrar de manera no tan noble, los malos llegan a generar cierta empatía y simpatía con el lector, y cada personaje que aparece a lo largo de la búsqueda de los primos Bone tiene un motivo para hacerlo, permite que la historia se enriquezca y logra un desarrollo mayor de las situaciones.
No hay que olvidar el humor, elemento medular de toda la serie y que en todo momento adereza la historia central, permitiendo una frescura y otorgando un ritmo continuo a la serie, además de hacer más amigables los momentos de tensión, llevando histéricamente de la tensión a la risa, evitando un paro cardiaco.
El verdugo de dragones.
Smith nunca imaginó el éxito que Bone llegaría a tener. Baste mencionar que en los primeros años de su publicación, el número uno llegó a alcanzar el precio de 150 dólares, récord para un cómic independiente y más para uno creado por un autor desconocido. Cabe mencionar que en los Estados Unidos el valor de un cómic atrasado sí está determinado por la oferta y la demanda (y no por la oferta y el deseo, como ocurre en nuestro país), por lo que fueron las ganas de leer la historia lo que llevaba a los coleccionistas a buscar tan preciado ejemplar, si a lo anterior le añadimos el bajísimo tiraje que gozaron los primeros números de la serie tenemos una explicación para tan remunerativo suceso.
El éxito de la serie se debió en parte a que en aquellos años (la oscura década de los noventa) prácticamente no existían cómics de calidad dirigidos a público de todas las edades. Además, en un mercado editorial plagado de clones de Mcfarlane y Liefeld, el trazo simple y de fácil lectura de Smith (elemento obtenido, sin lugar a dudas, del manga japonés) resultaba refrescante y hasta original, a pesar de recordar al ya mencionado Pogo, influencia que el autor nunca ha negado como principal origen de la idea de Bone. No hay que olvidar que la historia, basada en todos los arquetipos generales de la literatura, remite a clásicos como La Odisea, El Señor de los Anillos o Las Crónicas de Narnia, por lo que cualquier persona que abra un cómic de Bone puede identificarse con cualquiera de los personajes, creando una sensación de pertenencia que sólo las grandes obras consiguen.
Cazadores de tesoros.
El impacto de Bone fue tal que el mercadeo no tardó en llegar. Esculturas, juguetes, playeras y hasta un par de videojuegos fueron realizados para tratar de satisfacer a los fanáticos de la serie. La editorial Scholastic, especializada en libros dirigidos exclusivamente a niños, reedito la serie a todo color y la introdujo en las librerías, con lo que Bone llegó a un público muchísimo mayor y diferente al que tenía en las tiendas especializadas en venta de cómics. Smith se aventó la puntada se escribir y dibuja dos precuelas: Rose, relatando la historia de la Abuela Ben (principal benfactora de los primos en la serie original), y Stupid, stupid rat tails, un cuento sobre un antepasado de los Bone. También reedito, en una edición limitada, la tira original de Thorn, completando así el ciclo.
La fantasía hecha realidad.
Vale la pena leer Bone solamente por un motivo. En un mundo en donde a menudo se confunde infantil con tonto, éste cómic demuestra que una historia puede ser disfrutada tanto por niños como por adultos sin traicionar la inocencia de los primeros ni insultar el criterio de los segundos, eliminando las fronteras que los estúpidos, estúpidos mercadólogos insisten en mantener. No me crean a mí, mejor háganse con Bone y accedan a un mundo lleno de emoción, lucha y estúpidas, estúpidas criaturas rata.

Comentarios

SSTAN ha dicho que…
Tratare de conseguirlo, se ve muy interesante, y kmo ahorita ando buscando coas nuevas que leer, m va a quedar muy al tiro, salu2 y grax por pasar a mi blog, spero el post de Lovecraft que prometes.

Nos estamos leyendo

Entradas populares de este blog

2009 en el cine

Años vienen, años se van y siempre quedan recuerdos, malos o buenos.
He aquí un breve recuento de lo mjeor y lo peor que vi el 2009, tal como se explica en la introducción, no está todo. Lástima.

Star Trek (J. J. Abrams). El cine hollywoodense y las retcons pueden ser inteligentes. La película del año.El Luchador (The Wrestler, Darren Aronofsky). Después de la soberana mamada que fueThe Fountain, Aronofsky se reivindica con LA película gringa sobre lucha libre. Grandes actuaciones + gran guión + gran dirección = nuevo clásico.Reli…qué? (sic) (Religulous, Larry Charles). Dios no existe. Por lo menos el dios asesino, sexista, racista y antinatural de los judeocristianos. Extraño estreno, dado lo ignorante de nuestro país (o a lo mejor por eso dio el semanazo).G. I. Joe: El origen de cobra (G. I. Joe: The Rise of Cobra, Stephen Sommers). Antes de que los comunistas me linchen: G. I. Joe no es una película patriotera proyanqui, simplemente es un churro divertidísimo con unos efectos más im…

Puros cuentos 4

La extinta revista de cómics alguna vez publicó un "especial" sobre villanos. Justo durante su concepción tuve mi desencuentro con los "editores" y la siguiente columna no fue publicada, aunque sí publicaron el listado de los 20 mejores villanos que hice, obviamente sin darme el crédito correspondiente.
Lo siguiente que leerán es una pequenísima disertación sobre lo que considero son los principales lastres que los cómics han tenido. Cualquier comentario es bienvenido y a partir del siguiente número esta columna presentará cosas totalmente nuevas.
Ahhh, por si se preguntaban, el listado de los 20 villanos lo tendrán mañana.

Villanos reales del mundo comicñero.

Aprovechando el especial de villanos de ocupa todo lo ancho y largo de esta revista, me permito poner a su consideración lo que, en mi humilde opinión, constituyen las más grandes abominaciones que han asolado al mundo de la fanchiquillada.Y no me refiero a Sinestro o al Dr. Doom (que injustamente no ocupó el pri…

Mi cómic mexicano favorito.

Me gustan los superhéroes, no me avergüenza decirlo. Es más, alguna vez discutiendo con un conocido concluí que, más que leer cómics, me gusta leer superhéroes.
De niño no leía Kalimán, Fantomas, La Familia Burrón o cualquier otra de las historietas "cumbre" de la industria mexicana, yo leía al Hombre Araña, Supermán (así, con acento) y Batman, de cómic mexicano leía los de Parchis y recuerdo que me gustaban, aparte de ser fan del grupo (o sea, tenía 5 o 6 años, no se burlen), porque de repente tenían aventuras cuasi superheroicas.
En fin, penas ajenas aparte, en los 90 conocí el que a la postre se convirtió en mi cómic mexicano favorito. Lo que a continuación leerán fue publicado en Comic Zone, aunque la versión que presento aquí es la que originalmente mandé, sin recortes revanchistas ni edición podofacta*, además contiene muestras de mi finísimo sentido del humor (que a unos años de distancia me parece bien que las hayan eliminado en la versión impresa). Tal como dice ahí, …